El método Paparroti

Mis tíos tienen un loro que se llama Paparroti. No lo puedo asegurar, pero juraría que el nombre debe ser una mezcla entre Pavarotti y papagayo; tendría que preguntarle a mi primo que se le pasó por la cabeza para ponerle ese nombre. Paparroti es libre. Se pasa el día paseando por su palo y solo usa la jaula para los traslados. Además, como las estrellas de Hollywood, solo se deja fotografiar si a él le apetece. Puedes pasarte horas intentando grabarlo en vídeo, que si él no quiere te quedarás con las ganas. El animalito, que en realidad es lora, tiene una personalidad pasmosa. Hace migas con quien a él le apetece, habla, canturrea y baila lo que a él le da la gana. Te saluda al pasar "holaaaaa", llama a su papá y tiene un repertorio musical de lo más variado. Le puedes escuchar silbando el himno de Riego, y al minuto, pasa a tararear Bob Esponja o "Pa mi Manuela". No entiende de estilos musicales, el toca todos los palos; genio y figura.
Cuando este precioso lorito era solo un pollo, comenzó a hablar a base de constancia: horas y horas de repetición con tesón y mucho cariño que han dado su fruto. Cuenta mi tía, que su suegro, le decía: " lo vas a reventar", pero lejos de marearlo, él aprendió a comunicarse a su manera. Valentina hace más o menos lo mismo. Se queda embobada cuando le hablas. Te mira con atención y dentro de sus capacidades, intenta repetir lo que le dices. Con amor y mucha paciencia ha aprendido a señalar su naricita cuando se lo pides. Para ella es un juego que le hace muy feliz cuando lo consigue. Nos pasamos las horas con ella repitiéndole "papa" y "mama" y a ella se le ilumina la cara. Ha establecido el vínculo de la comunicación y estamos solo al principio de un largo proceso.
Pero las recompensas que nos esperan cumplen con creces el esfuerzo. Esperamos que en las manos de profesionales sea capaz de desarrollar su técnica y pronto pueda hacerse entender. Si ya se me salta alguna lagrimilla con los pequeños avances, si algún día se le ocurre decir mama no sé lo que va a pasar. Por lo pronto todo el personal de su nuevo cole está volcado con la "benjamina" del grupo y estamos muy orgullosos de su capacidad de adaptación. Valen, sigue trabajando duro que estás en el buen camino. Y ya si consigues dormir la noche entera de un tirón, te juro que te como a besos.
