Street Fighter
Soy una guerrera, siempre me lo han dicho. Llevo practicando mis ejercicios desde que nací y no me quejo. Soy disciplinada y trabajadora, pero es que un día de estos veo que me vais a llevar al Circo del Sol. Cuando aprenda a hablar....lo primero que pienso deciros es que estoy hasta el moño.
Desde el momento en que nació y aún en la UCI, Valentina recibía su terapia en el hospital. Al principio todo era asequible a la vista: masajes, pequeñas presiones.... Pero después llegó lo complicado. Implicaban una reacción por su parte, movimiento y esfuerzo, y la reacción era el llanto. No era un llanto de dolor, era su forma de expresarse y de decir: no quiero. Sin embargo, y visto desde fuera, solo está ante ti tu bebé que llora y eso duele en el alma. Es entonces cuando llega el momento de aceptar y tomar decisiones. Hay que hacerse fuerte concienciándose de que es necesario pasar "ese mal trago" para poder superar etapas. La terapia física forma parte de los posibles progresos y dan calidad de vida a largo plazo.
Nadie dijo que esto fuera fácil y no hay una guía para ir asumiendo lo bueno y lo malo de cada etapa. De hecho hay familiares que al principio no son capaces de mantenerse enteros durante una sesión de terapia física. Yo los entiendo, solo hay que ponerse por un minuto en su lugar para comprender lo duro que es. Si las mamás con niños sin dificultades ya claman por un libro de instrucciones, imaginaros lo necesitados que estamos los papas de peques especiales de una guía sobre cada paso que vendrá.
La elección de la terapia física es un tema complejo. Lo principal, en nuestro caso, fue dejarnos asesorar por las personas correctas y las pautas a seguir las marco su Neurólogo de referencia. Valentina comenzó a los pocos días de nacida, vamos, que estaba en la UCI y allí hacia sus ejercicios. La metodología estaba adaptada totalmente a sus necesidades, pero eso sí, los, progresos fueron muy lentos. ¿Por qué van a veces las cosas van más despacio de lo que quisiéramos? ¿Que provocó una evolución tan lenta? Pensamos que por la propia lesión de la peque, con una epilepsia refractaria sin control que le hacía ir a su ritmo. Sin embargo las bases de sus avances posteriores ya estaban sentadas y sin ellas poco o nada hubiéramos conseguido.
Valen comenzó con una mezcla de métodos: Katona, Mora y Neurodesarrollo (Bobath) para más tarde comenzar con el método Vojta...y aquí hemos topado con la madre del cordero. Las grandes escuelas de terapia física para la rehabilitación de pacientes con daño cerebral son un poco sectarias. Los terapeutas Vojta son Vojta y nada más y Bobath es Bobath o no mezcles esto con lo otro. ¿Qué ocurre? Que cuando un terapeuta se permite el sacrilegio de mezclar métodos buscando lo más adecuado para tu hijo piensas que te estás saliendo de la norma. En nuestro caso hemos comprobado que la mezcla de métodos centradas en las necesidades de la peque si daban resultados. No me refiero con esto a que un día usáramos una terapia y al día siguiente la otra. Lo que hicimos fue realizar pequeños cambios según la niña nos lo iba pidiendo. Es posible que no siempre funcione así, cada peque es un mundo, y lo que me sirvió a mi puede que no se adapte en absoluto a las necesidades de tu hij@. Seguro que para algunos somos unos herejes del método, pero como dije antes cada caso es único. Tampoco nos volvamos locos; no tenemos a la pequeña de una cosa a otra, solamente tratamos de averiguar cuando hemos cubierto un ciclo para poder avanzar al siguiente. Y todo esto, como decía antes, siempre supervisados por profesionales que nos guían en cada paso.
Por otra parte estos métodos solo son efectivos si los acompañamos de un refuerzo en casa y los repetimos tres o cuatro veces diarias. Esto creó en nosotros una sensación un tanto extraña. Por una parte era genial, porque participábamos directamente en el tratamiento de Valentina, pero por otra parte sacó a flote todas nuestras inseguridades y miedos: "¿lo estaré haciendo bien?" "¿le haré daño?". Incluso a veces teníamos que ponernos los dos a la vez para comprobar que lo estábamos haciendo correctamente. Y de repente un día asumes que todo esto forma parte de un proceso y que es necesario para poder avanzar y conseguir una mejoría. Y así, a base de constancia es como de repente los ejercicios se transforman en parte de una rutina, de los juegos, de la forma en que interactuamos con ella y todo se volvió un poco más sencillo.
Solo el tiempo nos dirá si hemos actuado de forma correcta o no. Por su parte Valen sigue poniéndole esfuerzo, ganas y corazón a todo lo que hace y se ha revelado como una gran emprendedora. ¿Qué le vamos a hacer? Tenemos en casa una pequeña luchadora.
