Terror en el hipermercado.
La experiencia de realizar la compra en un país que no es el tuyo es única. No es sólo porque es posible que no encuentres los mismos productos que utilizabas en tu país, sino que de no adaptar tu manera de guisar al lugar donde estás o te perderás una parte muy importante del mestizaje. En el post de hoy voy a contaros las aventuras y desventuras que pueden surgir con la cesta de la compra. Poneos en situación que ya comenzamos.
Empezamos nuestro paseo por la zona de las verduras, donde podemos encontrar las hierbas de olor. Para los que disfrutamos con la comida y analizamos cada plato, solo puedo deciros que la experiencia es maravillosa. Todas esas hierbas frescas producen sensaciones al olfato que se quedan grabadas y nunca vas a olvidar. Los ramilletes de tomillo y romero, el hinojo, epazote, cilantro, albahaca y perejil disparan la imaginación y, sin quererlo, ya te ves en tu cocina haciendo platillos increíbles. Respiramos profundo y con ese espíritu zen continuamos nuestro camino.

Llega el momento de llenar el carro y comienzan los problemas. Si bien hablamos el mismo idioma, el nombre de los productos no es el mismo en castellano de Castilla y allende los mares. Así que el primer paso fue darme un baño cultura gastronómica grabando en mi mente el nombre de cada vegetal. El aprendizaje fue por inmersión: los primeros días me las dieron todas juntas, pero poco tiempo después caminaba por la sección de verduras con la soltura de un hortelano mexicano. El puerro es poro, el calabacín calabacita, la judía verde ejote, el maíz elote, el tomate rojo jitomate, la remolacha betabel....así suma y sigue. El pimiento verde italiano no lo he llegado a ver; eso sí; mucho ojo con lo que agarras, porque si te equivocas es muy posible que te lleves un chile y ya has hecho el día. Eso sí, hemos encontrado con facilidad pimientos de Padrón porque el "pique" tiene mucha salida allí. La calabaza, allí calabaza de Castilla, no la busques hasta que se acerque Halloween porque te costará encontrarla.

Nosotros no solíamos comer chile, pero para el que le guste hay una enorme variedad disponible fresco, seco, incluso congelado. Un día me lleve a casa lo que creía que eran judías verdes y eran rajas poblanas- chile poblano en trocitos y todavía estamos bebiendo agua.

Nos queda comprar la fruta. No busquéis limas, porque son limones, ni melones sapo- abundan del tipo cantalupo -y aprovechad para llenar el carro de mango (en temporada) papaya, platanitos de Chiapas y demás delicias tropicales.

Siguiente objetivo, la pescadería o la sección más dura de toda nuestra ruta. En la zona donde nosotros vivíamos era complicado encontrar buen pescado y era mejor acudir al mercado donde llega lo más fresco y de mayor calidad. Pero claro, con una niña pequeña es difícil desplazarse y nos tuvimos que conformar con lo que teníamos cerca. Recuerdo que en una ocasión nos acompañó un amigo vasco, paró frente a la pescadería y se le saltaron las lágrimas. Y es que cuando el pescado te mira detrás de la cristalera con ojos "tristes", poco más hay que añadir. Era mucho mejor esperar a comerlo en las zonas de costa y quedarte con un buen sabor de boca.
De entre las variedades que podías elegir una vez superados tus miedos, eran habituales el atún rojo, el salmón y el pez basa. La primera vez piqué y me llevé este último por accidente. Después de probarlo me di cuenta que era panga, y ya nunca más lo volvimos a probar. Pero el pescado por excelencia es él Huachinango. ¿Que como es? Pues como un salmonete pero en grande. De hecho yo diría que es la madre de todos los salmonetes. Pescadito de carne blanca, sabroso y de lo más fresco. Pero si tienes antojo de pescado azul, siempre puedes encontrar pez sierra que tambien es muy sabroso.

Si te quedaste con ganas de más, puedes pasarte por la sección del marisco y llevarte "callo de hacha", alguna jaiba o almejas chocolata. Lo que no llevábamos muy a menudo eran camarones- gambas. El más chiquitito, el de cocktail, se llama camarón pacotilla. A partir de ahí puedes encontrarlos de muchos más calibres que los que puedas encontrar en España. Eso sí, muchas veces los ofrecen sin cabeza y para mí pierden todo su atractivo. Los mejillones tampoco me resultaban muy llamativos que digamos. Preparados solo con media concha tenían un aspecto verdusco un poco raro. Ingenua de mi resultó que se trataba de una variedad importada de Nueva Zelanda con altas propiedades curativas.
Pasamos ahora a la carnicería y la cabeza comienza a cortocorcuitar. Hay más de 30 cortes diferentes de carne de res (vaca) y no se corresponden con los nombres que solemos usar en España. Si vas a comprar unos filetes seguramente acabarás intentando entenderte con el carnicero, porque lo que quieres en realidad es un bistec... pero de que? Para facilitar la labor es casi más sencillo pasar por la sección donde se encuentran las bandejas y elegir la que sea de tu gusto. De entre todos ellos yo me sigo quedando con la arrachera, la entraña en Argentina, porque es de lo más jugosa. También merece la pena echarle un ojo a los cortes americanos: el New York, Rib eye, y el Tomahawk entre otros. Si antes decíamos que el huachinango era la madre de todos los salmonetes, el Tomahawk es la madre de todos los chuletones. Casi un kilo y medio de chuletón sabrosísimo con una parte del hueso de la costilla. Si aún no lo ha probado, te estás perdiendo algo muy "grande".

También merece la pena dar una vuelta por la sección Kosher. En la zona donde vivíamos en Polanco, prácticamente todos los supermercados tienen una sección así. Si hay algún producto que te falte puede que lo encuentres aquí.
Con la carne ya en el carro nos vamos a la charcutería. En todas ellas puedes encontrar productos locales y de importación, eso sí, si ves que en ese momento tienen huesos de jamón tírate en plancha y llévate todos los que puedas. No son muy fáciles de encontrar y congelados los podrás usar más adelante. Aprovecha para probar también los quesos mexicanos de entre los que destacaría el Oaxaca, del que me declaro fan incondicional. Es difícil encontrar quesos autóctonos con un sabor tan intenso como un viejo de oveja español, pero merece la pena experimentar con las variedades que podemos encontrar.

Para terminar, por fin, buscaremos todos esos
artículos que completan la cesta de la compra. Id sin miedo porque
prácticamente todos los artículos de importación que necesites los vais a encontrar,
alguno con más dificultad que otro. Aún recuerdo las vueltas que dimos hasta
encontrar las pipas. Y me preguntaréis- pregunta básica de todo buen comprador-
¿Pero hay Mahou? Pues sí, hay Mahou, Casera, Tío Pepe y otras muchas marcas,
solo es cuestión de buscar. Hasta me acaban de chivar que El Corte Inglés ha
desembarcado allí con sus productos.Ah, y no olvides, antes de marcharte, pagar tus
facturas de agua, luz y gas y sacar efectivo en la misma caja de pago. Todo facilidades.
¿Ya se te hizo la boca agua? En próximas publicaciones hablaremos en detalle de productos típicos mexicanos, de sus deliciosos platillos o del intento de "cocina fusión". Te esperamos en nuestro grupo de Facebook #teamvalentina46 o en Twitter @teamvalentina46.
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